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Huerta Orgánica

Ajo

Ajo

Existe una gran cantidad de ajos en todo el mundo; y aunque el nombre más común es simplemente ajo, también se le conoce como ajete y rocambola. En Latinoamérica se le llama en algunas zonas alho, ail, aglio, all, allo; lo que significa fuerte, ardiente; en el vocablo celta.

El ajo es muy conocido como un condimento culinario por excelencia; pero también por sus propiedades medicinales. Proviene de Asia, en donde se cultiva desde el año 3.000 A.C. Este tipo de planta, no es muy exigente respecto al clima donde se puede cultivar; sin embargo, se sabe que en climas fríos da un sabor más picante que en climas cálidos. La temperatura mínima que soporta el ajo, es decir; la temperatura a la cual deja de crecer, también conocida como cero vegetativo; es la de 0°C. Por encima de esta temperatura, se puede cultivar.

Es una planta muy resistente a las bajas temperaturas cuando es joven, es decir, durante sus 2 a  3 primeras hojas. Sin embargo, luego de esta edad, se desarrolla mejor con un poco más de calor. Se sabe que durante su desarrollo, la planta debe permanecer durante la noche a temperaturas máximas de 16°C y cuando es adulta tolera temperaturas altas, incluso por encima de los 40°C; eso sí, para ello requiere que la humedad del suelo sea alta y además tengan un buen drenaje.

El ajo generalmente se adapta muy, pero muy bien a los suelos donde se cultivan cereales. Se desarrolla en suelos francos o algo arcillosos; que sean ricos en potasa y cantidades moderadas de cal.

Nombre científico del ajo

Su nombre científico es Allium sativum L. y pertenece a la familia Liliaceae. Se caracteriza porque sus sistema radicular consiste en una raíz bulbosa. Dicha raíz está compuesta generalmente por 12 bulbillos, aunque esta cantidad suele variar. Estos bulbillos son a los que llamamos comúnmente dientes de ajo. Estos bulbillos se encuentran unidos en su base y se encuentran recubiertos por una película delgada que los protege; esta especie de pelota que forman es lo que se conoce comercialmente como cabeza de ajos.

Dientes de ajo y cabeza de ajo

Es una planta de origen asiático, proviene del antiguo Turkestán, que limitaba con China, Afganistán e Irán; y desde allí se extendió a China e India; y luego hacia el Mediterráneo y al norte de Europa.

Dato curioso sobre el ajo: el ajete

En culinaria se utiliza además de los dientes de ajo, también los ajetes. Cuando el tallo del ajo es aún un brote tierno, pues ha crecido tan solo 10 días, generalmente durante la primavera, se le llama ajete. Dicho tallo se le extrae a la planta con el objetivo de que la cabeza de ajo pueda engordar.

El ajete se caracteriza porque tiene un sabor y un aroma menos picante y menos concentrado, que el aroma y sabor de un ajo maduro. Esta suavidad que brinda, es muy llamativa para muchos chef, pues suele ser mucho más agradable al paladar; y es una excelente alternativa para quienes no les gusta el fuerte sabor del ajo.

tallo de ajo tierno

Un dato interesante de los ajetes, es que comparten todos los aspectos nutricionales y saludables del ajo seco. Incluso podemos decir que tienen más bondades, pues poseen mayor fibra insoluble, llamada insulina y mayor contenido de agua; lo que los hace mucho más beneficios para nuestra flora intestinal.

 

Propiedades medicinales y curativas del ajo

El ajo posee cientos de compuestos bioactivos. Algunos de ellos se han estudiado a profundidad y aquí te vamos a contar algunos resultados encontrados en investigaciones científicas sobre las propiedades medicinales que tiene.

Antibiótico, antifúngico y antiviral

Se han realizado muchas investigaciones donde se muestra que el ajo es un antibiótico natural muy efectivo contra un gran número de microorganismos. Se han realizado investigaciones donde se muestra que el ajo estimula las
células inmunes NK y los macrófagos, las cuales matan los patógenos y las células anormales en el cuerpo (fuente: Nutraceutical applications of garlic and the intervention of biotechnology).

En el estudio  “A. Comparison of in vitro activity of metronidazole and garlic-based product (Tomex®) on
Trichomonas vaginalis”, se concluyó que el ajo el ajo es tan eficiente como el metrodinazol, para tratar la trichomona vaginal.

En otra investigación llamada “antimicrobial activity of Allicin-containing garlic extracts against Burkholderia cepacia complex”, se encontró que la alicina efectivamente tiene actividad antimicrobial contra Burkholderia cepacia complex; el cual es un importante patógeno que con frecuencia causa a las personas neumonía en pacientes inmunocomprometidos como por ejemplo, aquellos que tienen granulomatosa crónica o quienes tienen los pulmones debilitados por enfermedades tales como la fibrosis quística.

Diarrea, disentería y cólera

Es ajo tiene una gran capacidad para dar fortaleza y curar el intestino; pues combate muy bien las bacterias que causan la disentería y el cólera.

Intoxicación alimentaria causada por Listeria y Salmonella.

Gracias a unas investigaciones realizadas en la Universidad de Wolverhampton, ubicada en Inglaterra; se demostró la eficiencia con que actúa el ajo contra las bacterias Salmonella y Listeria; la cuales provocan en el sistema digestivo de los seres humanos, intoxicación alimentaria.

Antihipertensivo – hipoglucemiante

El ajo posee un compuesto azufrado llamado Aliína, la cual es absorbida principalmente través del intestino. El 60% de la aliína es biodisponible; es decir, es absorbible por tu organismo. Además es de absorción muy rápida. El ajo posee de 7 -14 mg por gramo de ajo fresco.

La aliína estimula la producción de sulfuro de hidrógeno y el óxido nítrico intracelular; y bloquea la producción de angiotensina II, lo cual a su vez produce vasodilatación. De esta manera disminuye la hipertensión arterial. Este compuesto desaparece de la circulación, después de 6 horas.

En la diabetes mellitus. Se considera que la influencia hipoglicémica de la aliína, se debe que incrementa los niveles de insulina, la cual facilita la conversión de la glucosa en glucógeno y a la acción antioxidante del compuesto del ajo llamado sulfoxido de S alil cisteína.

Disuelve y previene la formación de coágulos. Antiinflamatorio y vasodilatador

Otro de los compuestos azufrados que posee el ajo es el ajoeno; el cual al reaccionar con la cisteína; forma lo que se conoce como ajocisteína y S-allyl-mercaptocisteína (SAMC). Al ponerse en contacto con el aminoácido cisteína, el methyl-allyl-trisulfuro también se metaboliza en SAMC.

En un estudio realizado en la India se encontró que al adición de 50 gramos de ajo, dentro de la dieta diaria de cada persona que participó en la investigación; se produjo una disminución en el tiempo de coagulación; pero además de ello también se produjo un incremento en la actividad fibrinolítica; la cual te protege contra la trombosis y el infarto de miocardio o cerebral.

En otro estudio realizado, se realizó un tratamiento con aceite de ajo durante 3 meses. Se encontró que la actividad fibrinolítica en los voluntarios para el estudio, se elevó en un 130%. Este tratamiento se realizó también en pacientes que tenían antecedentes de infarto de miocardio; y en ellos se incrementó en un 84%. Únicamente los paciente que habían sufrido un infarto reciente, tuvieron incrementos de tan solo un 24%.

Niveles de grasa y colesterol en la sangre

Definitivamente se demostró que consumir ajo crudo disminuye los niveles de grasa y colesterol en la sangre. Esto gracias a otro compuesto azufrado del ajo llamado Alil mercaptano. Previene además, la aterosclerosis, es antitumora, antidiabética y es hipotensora.

¿Cómo consumir el ajo?

Investigaciones científicas han demostrado que al cocinar el ajo, éste pierde hasta el 90% de su acción microbicida y terapéutica; es por ello que se recomienda consumirse crudo, en tintura o en jugo.

Es importante que no compres ajos desodorizados o que no le realices procesos desodorizantes a los mismos; pues precisamente son sus compuestos azufrados, los principales componentes que le dan sus propiedades medicinales. Si te incomoda el aliento que dejan, pásatelos enteros o pícalos para evitar masticarlos. Además, puedes puedes masticar hojas de perejil o de menta crudos, y así neutralizarás tanto su olor como su sabor.

Lista de recetas de remedios naturales 

A continuación encontrarás un listado de recetas de remedios naturales, que además de efectivos tienen buen sabor.

Más información sobre el ajo

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